Eventos liberales

Los viernes

Imagen de Hedoné

Desde hace un tiempo tengo una fantasía recurrente; cada viernes termino agotada después de una dura semana de trabajo y otros quehaceres, así que me permito el capricho de pedir algo rico para cenar. Mientras el repartidor está en camino imagino que una voz grave responde al descolgar el telefonillo y aparece en mi puerta un chico de sonrisa bonita.

- Su pedido.

Incapaz de decir nada, agarro la bolsa, sin dejar de mirarnos a los ojos; no suelta el pedido y respondo con una sonrisa picarona. 

Acepta la implícita invitación y antes de terminar de cerrar la puerta las lenguas se buscan y la temperatura sube, terminando con una sesión de breve e intenso deseo. 

Vuelvo a la realidad cuando suena el timbre... parece que esta noche acabaré masturbándome... 

 

Espero encontrar un repartidor dispuesto a traspasar el limite de la puerta.