Los viernes

Desde hace un tiempo tengo una fantasía recurrente; cada viernes termino agotada después de una dura semana de trabajo y otros quehaceres, así que me permito el capricho de pedir algo rico para cenar. Mientras el repartidor está en camino imagino que una voz grave responde al descolgar el telefonillo y aparece en mi puerta un chico de sonrisa bonita.
- Su pedido.
Incapaz de decir nada, agarro la bolsa, sin dejar de mirarnos a los ojos; no suelta el pedido y respondo con una sonrisa picarona.
Acepta la implícita invitación y antes de terminar de cerrar la puerta las lenguas se buscan y la temperatura sube, terminando con una sesión de breve e intenso deseo.
Vuelvo a la realidad cuando suena el timbre... parece que esta noche acabaré masturbándome...
Espero encontrar un repartidor dispuesto a traspasar el limite de la puerta.

Comentarios
Yo trabajo el Glovoo, jajaja!!! Naaaa es broma! Pero yo te reparto lo que quieras...
Con fantasías asi de insinuantes y un cuerpazo como el de la foto, estoy por meterme a repartidor!
Los vierenes son el mejor momento para ese tipo de fantasias... A ver si alguno de nosotros tenemos el privilegio de ayudarte a cumplirla.
Yo estoy listo para repartir lo que quieras :)
Desde hace un tiempo tengo una fantasía recurrente; cada viernes termino agotado después de una dura semana de trabajo y otros quehaceres... y a pesar de ello, resurge una quimera que me quema sin llama, torrente hirviente que arrasa desde mis venas a mis sábanas. Un frizzante me enfriaría, ¿mas beberlo solo, pudiendo salir a por una anónima compañía? Lo cojo y salgo decidido.
Mientras estoy en camino imagino un cuerpo suave que se esconde al otro lado del telefonillo. Me abre la puerta en un suspiro tembloroso que flota de mi sonrisa picarona a sus labios sorprendidos.
- Su pedido.
Incapaz de decir nada, agarra la bolsa, sin dejar de mirarnos a los ojos; no suelto el pedido y respondo ensanchando mis labios, esperando en pago un pequeño descuido de su encaje traslúcido, mal escondido.
Acepta la implícita invitación y antes de terminar de cerrar la puerta las lenguas se buscan y la temperatura sube, un tirante se desliza anticipándose a mis dedos, hasta terminar con una sesión de breve e intenso deseo.
Vuelvo a la realidad cuando se acaba el vino y pienso...joder, parece que esta noche soñé despierto...
Espero encontrar una soñadora dispuesta a traspasar el límite entre la fantasía y un pedido
El sueño de cualquier repartidor :D
Que buena