Ayer Jueves 25 de Abril a medio día estuve en Divernis y coincidí con una pareja.
Estuvieron alternando la piscina con sesiones de sexo en una habitación del galeón.
En la sala contigua éramos varios los espectadores que disfrutamos del espectáculo que tan generosamente estaban compartiendo con nosotros y en un momento dado me anime a acariciar a la chica a través de la celosía de madera que nos separaba. Comencé por sus brazos torneados, continué por su cuello, mejillas pasando por sus labios. Ella estaba a cuatro patas balanceándose por las embestidas de su efebo y continué hacia sus preciosos pechos que vibraban juguetones con sus desafiantes pezones erguidos. No puedo describir la textura tan maravillosa de aquellas turgentes protuberancias pero tuve que continuar mi recorrido por la sorprendente anatomía de mi bella desconocida. Sus piernas de muslos prietos como la roca culminaban en un culo respingón de la misma consistencia y suavidad, hasta que por fin se dio la vuelta para besar a su pareja, se sentó arqueando levemente su espalda, dándome acceso a su inalcanzable y depilado tesoro. No podía rechazar tan generoso ofrecimiento por lo que comencé a explorar su sexo, desplegando los labios carnosos de su vulva, acariciando su clítoris y penetrando con mis dedos sus húmedas y cálidas cavidades hasta notar como vibraba de placer...
Si me estas leyendo, quiero que sepas que no puedo borrar de mi mente esos recuerdos y que me gustaría volver a coincidir contigo.
La próxima semana estaré de nuevo por Madrid y podríamos tomar algo y pasarnos por el spa a morbosear un poco.
