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Esa vez en la playa (2?)

Imagen de sanrian6

Allí estaba yo otra vez, unos años más tarde, con alguna que otra escapada a la misma playa y regodeándome de la suave y fresca brisa acariciando mi piel desnuda en contraste con el caluroso sol de verano. Esta vez sin erección por ver cuerpos desnudos, solo la idea de estar yo solo con el miembro al aire y tomando el sol ya me producía mucho gusto.

Ese día la playa esta muy concurrida, normal, era puente y las parejas, chicos y chicas solas salieron de escapada para disfrutar. Después de meterme al agua vi que se pusieron dos mujeres maduras de muy buen ver, una morena y otra pelirroja, junto a mi toalla, ni muy cerca ni muy lejos. Se notaba a la legua que sus cuerpos eran totalmente naturales, con mucha chicha en la tripa y piernas. Lo más destacable eran su pechos, el de ambas, ya dorados se notaba mucho que no era su primera vez. Eran muy grandes con los pezones pequeños y se notaban totalmente naturales, algo caídos pero la piel sin manchas y muy bonita. No tenían ningún vello púbico y yo no hacía otra cosa más que mirar muy disimuladamente. Las dos estaban muy a su aire, charlando entre ellas con los pies apuntando al mar, tumbadas una de espaldas a mi y la otra de cara.

Desde donde estaba tumbado, leyendo un libro electrónico boca abajo, podía escuchar toda su conversación. Estaban hablando sobre un chico que una de ellas había conocido y cómo le gustaría abrazarle y retozar en una cama. La otra algo envidiosa decía que si lo compartía que se le daba fatal iniciar conversación o conocer a gente y mucho menos a yogurines. Yo estaba con la oreja pegada, haciendo que leía pero ya me estaba imaginando la escena de la morena con el yogurín según lo estaba contando. Su fantasía era que cuando subiese a la habitación de su hotel, cuando entrase por la puerta, estuviera él sin ropa, tumbado en la cama esperándola con pétalos de rosa en la habitación y una flor en la boca. La mujer pelirroja le decía por lo bajo que parase de contar esas cosas, que el chico que había conocido seguro no se iba a tomar tanta molestia y que los chicos jóvenes no son románticos, solo van a lo que van y que eso le excitaba y no era buen sitio para eso.

La mujer morena, que tenía visión directa de mi y de mi cuerpo desnudo tumbado boca abajo, a veces me dedicaba unos momentos de atención. Demasiado bajo se pusieron a hablar mientras yo me dedicaba a hacer que leía, dejando escapar alguna mirada furtiva muy cauteloso y sin que me vieran. Seguían cuchicheando, cuando decido darme la vuelta, ya que si quieren mirar bien, que me vean como he venido al mundo. En esta posición, leer un libro no es muy cómodo, con las manos en alto no se puede y con el libro en la tripa, se me duermen las manos y el cuello me mata. Aguanto justo lo necesario para ver con la visión periférica que ambas se colocan de forma muy discreta con las piernas apuntando hacia mi, cambiando las toallas y mirándose la una a la otra y ya de paso mirando mi miembro que iba poniéndose cada vez más contento. 

Ya me dejó de dar apuro que me vieran con una erección en la playa, es algo natural y nadie tiene que asustarse. Pues con sus piernas apuntando hacia mí y sus cuerpos desnudos, acaban de firmar una erección muy fuerte ya que desde donde estaba, podía ver claramente sus vulvas. Estoy seguro que lo que hablaron era apostar a ver cuánto tardaba en tener una erección si se ponían en esa posición y abrían las piernas dejando entrever sus intimidades. Pues alguna seguro que ganó porque entre ellas estaban cuchicheando a más no poder y riendo por lo bajini. Como no me gustaba la situación del todo porque me sentía una diversión, me fui al agua directo, con el miembro de un lado a otro según caminaba. 

Ya en el agua me dan ganas de masturbarme pensando en esas vulvas que he visto para que se me baje la erección. No dejo de pensar en esos pechos bastante grandes y dorados, esas vulvas depiladas y encima dos mujeres, una morena y otra pelirroja. Me tengo que calmar. Me quedo calmado por el vaivén de las olas, me hago un poco el muerto porque me gusta mucho la sensación de caricias del agua con mi miembro entre sumergido y no. Cuando me doy cuenta, las mujeres se han metido también en el agua y se ponen bastante cerca de mi. El corazón me empieza a palpitar a mil. Es la primera vez que veo que alguien quiere hablarme en una playa nudista. Se que no hay ninguna intención pero no soy tan tonto como para entender que soy un juguete para su diversión. Aunque no me importa para nada. Tengo miedo de decir o hacer algo malo. 

- Hola guapo.

Me dijo la morena desde la distancia.

...

Continuará?